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Pedraza

Ardua y compleja tarea es indagar en la historia de Pedraza, la Petraria romana. La torre de la iglesa parroquial de San Miguel domina el caserío que se aprieta dentro de la muralla que la rodea. Fortificaciones, dos: La Puerta de la Villa y el famoso castillo.

En la Historia general de España, mandada componer por el rey Alfonso X El Sabio se dice: “Trajano fue español é natural de una villa de Extremadura, que á nombre Pedraza”.

Durante la dominación musulmana es citada como temporal residencia del califa de Córdoba Abderramán (731-788),

Reconquistado el territorio musulmán por Alfonso VI, Pedraza perteneció a señores de la cercana Sepúlveda, luego al obispado de Segovia, (Bula de del papa Calixto, 1123). Hasta la casi mediada la tercera centuria del siglo XIV fue villa de realengo.

Entonces, Alfonso XI la donó, en señorío, a su hijo don Fadrique. Volvió al pronto a estar sometida al Monarca.

Más tarde, cuando Enrique de Trastamara hubo de premiar a quien le ayudó en la lucha fraticida con su hermano el rey don Pedro, (23-03-1369), a don Fernando Gómez de Albornoz le fue entregada Pedraza en señorío.
Juan I, hijo de Enrique II el de las Mercedes, entregó villa y castillo a García González de Herrera. Las armas de los Herrera están presentes en el muro del castillo.

El siglo XV marca el fin de la posesión de esta familia. Doña Blanca de Herrera, hija única de don García, llevó el señorío de la villa en su dote matrimonial al casarse con don Bernardino Fernández de Velasco, II condestable de Castilla, III conde de Haro y I duque de Frías (27-07-1472). La casa de Frías lo vendió a vecinos de Navafría, y éstos María González Vicente y sus hijos Victoriano y Eloy García González quienes lo entregaron a Ignacio Zuloaga, como quedó dicho.


LA MURALLA Y LA PUERTA DE LA VILLA.

Quizás a los inicios del siglo XI se edificaron las defensas que rodearían el caserío. En el siglo posterior, Pedraza ya estaba totalmente cercada por fuerte muralla. Por la zona más practicable se abrió una puerta –torreón fortificado-, la que actualmente existe, que con el castillo, en el lado opuesto, eran defensas formidables.

Es la Puerta de la Villa, única entrada al caserío, debía de estar continuamente vigilada para control de personas y bastimentos de toda clase.

Con el tiempo, el carcelero era el encargado de abrir y cerrar la puerta al ponerse el sol y al amanecer, tarea que continuó hasta el primer cuarto del siglo XX. Allí había de vivir. Pero esta falta de huecos fue muy positiva para ubicar en ella la cárcel. Salvado el espacio que ocupa el arco de la puerta, las estancias se sitúan en niveles distintos. Alguien ha señalado que la cárcel de Pedraza en una de las más tétricas de Castilla.

 

 

PEDRAZA INTRAMUROS.

Pedraza es una de esas villas que engrandecen por su carácter no sólo a Castilla, sino a España. La plaza es una de la mas hermosas y auténticas de la región; nada hay en ella ajeno a la época, se muestra tal fue en pasados siglos.

Posada, farmacia, cantinas, iglesia, ayuntamiento, alguna casa principal. Soportales sobre pilastras harto esbeltas –anárquica variedad de columnas dispuestas al mediodía y poniente, ofrecían cobijo tanto a los sufridores de ardores de sol como de celliscas invernales.

La iglesia presenta una tribuna, al igual que el ayuntamiento; desde ellas se podían ver las corridas de toros, procesiones o cualquier acontecimiento.

Desde cualquier calle que sale de la plaza, debe pasearse para impregnarse del polvo de los siglos; casas de piedra, de sillares y mampuesto en las fachadas.  Una de ellas nos llevará al castillo.

Mariano Gómez de Caso